Desarrollar un producto industrial desde cero implica mucho más que diseñar una pieza en 3D. Detrás de cada producto existe un proceso en el que intervienen el diseño, la ingeniería, los materiales, la fabricación, el montaje y, sobre todo, la necesidad concreta que se quiere resolver.
En DELPRO, S.L. entendemos el desarrollo de producto como un proceso global: recibimos una idea, una necesidad o un problema y lo transformamos en una solución técnica real, funcional y preparada para su fabricación.
Llevamos desde 1995 trabajando junto a empresas de diferentes sectores industriales, participando tanto en proyectos completos como en fases concretas de un desarrollo.
Pero, ¿cómo se desarrolla realmente un producto industrial desde cero?
1 – Todo empieza con una idea
No siempre es necesario disponer de un proyecto perfectamente definido para empezar.
Un cliente puede llegar a DELPRO con un boceto realizado a mano, un plano antiguo, una fotografía, una pieza física, unas medidas, un modelo existente o simplemente explicándonos qué necesita conseguir.
En otros casos, el punto de partida es un producto que ya existe y que necesita ser mejorado, rediseñado o adaptado a unas nuevas necesidades.
Nuestro primer trabajo consiste en entender qué se quiere conseguir.
¿Qué función debe cumplir el producto?
¿Dónde se utilizará?
¿Qué dimensiones debe tener?
¿Qué esfuerzos tendrá que soportar?
¿Qué materiales pueden utilizarse?
¿Cómo se fabricará?
¿En qué cantidades?
Estas preguntas permiten transformar una idea inicial en unos requisitos técnicos sobre los que comenzar a trabajar.
2 – Analizamos la necesidad y definimos el concepto
Una vez conocemos las necesidades del proyecto, comenzamos a definir la solución.
En esta fase estudiamos aspectos como la geometría, funcionamiento, dimensiones, materiales, sistema de montaje y posibilidades de fabricación.
Cuando es necesario, también podemos realizar una toma de medidas in situ, utilizando métodos de medición convencionales o herramientas digitales, para trasladar posteriormente la información al entorno CAD.
El objetivo no es simplemente conseguir que una pieza «se vea bien» en un ordenador.
El objetivo es conseguir que el producto pueda funcionar, fabricarse, montarse y utilizarse correctamente.
3 – Del boceto al modelo 3D
Una vez definido el concepto, llega una de las fases fundamentales del desarrollo: el modelado 3D.
En DELPRO utilizamos diferentes herramientas profesionales de diseño CAD para convertir la información inicial en un modelo tridimensional preciso.
Dependiendo del proyecto, podemos trabajar con diferentes plataformas y formatos, adaptándonos también a los sistemas utilizados por nuestros clientes.
El modelo 3D nos permite visualizar el producto antes de fabricarlo y estudiar aspectos fundamentales como:
Geometría y dimensiones.
Interferencias entre componentes.
Sistemas de montaje.
Movimiento y funcionamiento.
Adaptación a otros elementos.
Posibilidades de fabricación.
Modificaciones y mejoras del diseño.
Esta fase permite detectar y solucionar muchos problemas antes de llegar al taller.
4 – Diseñamos pensando en la fabricación
Un producto industrial no termina cuando el modelo 3D está terminado.
Un diseño debe estar preparado para convertirse en una pieza real.
Por eso, durante el desarrollo tenemos en cuenta desde el principio cómo se va a fabricar el producto.
Dependiendo de cada proyecto, podemos estudiar diferentes procesos y materiales, buscando una solución que sea técnicamente viable y que se adapte a las necesidades del cliente.
Aquí es donde la experiencia en ingeniería y fabricación adquiere especial importancia.
Diseñar para fabricar significa diseñar teniendo en cuenta la realidad del taller.
5 – Del modelo 3D a los planos de fabricación
Cuando el diseño está definido, generamos la documentación técnica necesaria para fabricar el producto.
Esto puede incluir:
Planos de piezas.
Planos de conjuntos.
Planos de subconjuntos.
Detalles constructivos.
Cotas y tolerancias.
Listas de materiales.
Archivos CAD para fabricación.
Documentación necesaria para montaje.
En DELPRO trabajamos con diferentes formatos CAD y entregamos la documentación según las necesidades del cliente y del proyecto.
El objetivo es que el taller disponga de la información necesaria para fabricar correctamente cada componente.
6 – Prototipar antes de fabricar en serie
Cuando el proyecto lo requiere, una de las herramientas más útiles es la creación de un prototipo.
Un prototipo permite comprobar físicamente aquello que previamente hemos desarrollado en el entorno digital.
Podemos utilizar diferentes sistemas de prototipado, incluida la impresión 3D con materiales técnicos, para fabricar piezas funcionales o modelos de validación.
Esto permite comprobar aspectos como:
Dimensiones.
Ergonomía.
Montaje.
Encajes.
Funcionamiento.
Resistencia.
Interacción con otros componentes.
Y, sobre todo, permite modificar el diseño antes de asumir los costes asociados a una fabricación definitiva.
7 – Fabricación y seguimiento del proyecto
Una vez validado el diseño, llega el momento de fabricar.
DELPRO puede intervenir también durante esta fase realizando el seguimiento de los talleres y proveedores seleccionados por el cliente o colaboradores del proyecto.
Este seguimiento permite comprobar que la fabricación se desarrolla de acuerdo con la documentación técnica y detectar posibles problemas durante el proceso.
En determinados proyectos realizamos el seguimiento desde el acopio de materiales hasta la fabricación de las piezas y, cuando corresponde, el montaje o instalación.
Porque entre un plano y un producto terminado pueden aparecer muchas situaciones que requieren tomar decisiones técnicas.
Y ahí es donde una ingeniería cercana al proyecto puede aportar un valor importante.
8 – Revisar, mejorar y volver a diseñar cuando sea necesario
El desarrollo de un producto industrial no siempre es un proceso lineal.
En ocasiones, durante la fabricación o el montaje aparecen nuevas necesidades, incompatibilidades o posibilidades de mejora.
Por eso entendemos el desarrollo como un proceso dinámico.
Podemos volver al diseño, modificar una pieza, adaptar un conjunto, cambiar un sistema de montaje o buscar una alternativa de fabricación.
El objetivo es que el resultado final responda realmente a las necesidades para las que fue diseñado.